domingo, 13 de marzo de 2011

5. Los Chakras

Clase No. 4. Los chakras o centros de Luz del hombre
El hombre como Ser de Luz
La interioridad del ser humano
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Los chacras son centros de Luz, son centros de energía que manejan energías relacionadas con el cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo emocional, cuerpo mental y, más allá, con las dimensiones más sutiles del Espíritu.

Los siete centros del cuerpo humano: base de la columna vertebral (ubicado en el cóccix), centro sexual, plexo solar, corazón, garganta, centro frontal y centro coronario, reciben la Luz de Dios, la Luz del Padre, la cual entra pura en nosotros.
Estos siete chacras básicos reciben Luz y proyectan Luz. Estos centros energéticos reciben la Luz de Dios, la Luz del Padre, y la proyectan al  cuerpo físico dándole vida y vitalidad. Ellos también reciben la energía de los alimentos y del aire que respiramos. Ahora ellos irradian esa luz hacia adentro y la transforman en vida, amor, belleza, fuerza, armonía, creatividad, inteligencia, decisión, fe.

La energía sexual es también una fuente de energía para los centros nerviosos y chacras, la cual se proyecta también a nuestra Aura.

Cuando practicamos las Técnicas de Respiración, asimilamos grandes cantidades de energía vital que los hindúes llaman Prana y que nosotros podemos llamar energía vital primaria del cosmos.

El Prana está en el aire que respiramos, en la energía sexual, en la energía de los alimentos, en los centros nerviosos, en los plexos, en los chacras. Está en todas partes, nada puede existir sin Prana.

Prana es energía vital, fuerza vital primaria del universo, energía cósmica primaria de la Creación.

Mediante las técnicas de respiración, mediante la visualización, la concentración, mediante la pronunciación de mantrams como el OM, o con el uso de los mantrams “YO SOY”, ponemos a circular la energía sexual en todos los plexos, centros nerviosos y chacras. Entonces nuestro organismo empieza a asimilar el Prana, entra en actividad la energía Kundalini, y el cerebro se llena de luz y de fuego transformador. Este es un fuego que no quema, sino que purifica, vitaliza, transforma lo denso en sutil, sublimando nuestros pensamientos, emociones y sentimientos a un nivel cada vez más elevado en nota vibratoria, si así lo queremos, de acuerdo a nuestro libre albedrío, si nos convertimos en guardianes protectores de nuestra simiente creadora.

El Prana y el Kundalini fluyen ahora a través de una red de canales y circuitos que solamente ellos conocen. Los tres principales canales son el Ida, el Pingala y el Sushuma. Además están los canales y circuitos que permiten que la energía vital vaya de un chacra a otro. Mientras que Ida y Pingala van a los lados de la columna vertebral, Sushumna recorre el centro de la columna desde la base hasta el cerebro. Este canal facilita que el Fuego Sagrado Kundalini ascienda por dentro y a lo largo de la columna vertebral llevándose consigo el Prana de la Energía Sexual, la cual ya no es sustancia líquida sino sustancia volátil pránica que va a nutrir los chacras, las células, tejidos, átomos, ADN, etc. Entonces, a partir de ahora, los chacras se convierten en Centros de Luz que van a formar un aura luminosa, el halo de luz de los santos. Siguiendo las técnicas con devoción, pureza, humildad, Paz y Amor, pronto este Fuego Sagrado llegará hasta el Corazón, pasando por la garganta, con el fin de nutrir ahora la Llama Triple del Cristo Interior. Este es el camino que han seguido todos los Budas, todos los Santos y todos los Maestros de Luz y Amor.
Este no es camino para privilegiados, esto es lo que todo ser humano debe hacer, porque todo ser humano está llamado a ser un Ser de Luz aquí en la Tierra, para un día hacerse Uno con el Ser de Luz que es en los Cielos.
En este estado de ser, el hombre y la mujer empiezan a ser conscientes de su interioridad, la cual sienten que es Una con la interioridad del universo.

Cada chacra manifiesta una cualidad, una virtud, un don, un atributo, un nivel de ser. Si purificamos estos centros energéticos, si purificamos nuestras energías, podemos manifestar un atributo, una virtud, un don de Dios, y así podemos mantener puras las energías que nos llegan de Dios a través de nuestros centros de luz y a través de los canales y circuitos que los intercomunican. Podemos así irradiar puras todas esas energías en beneficio de nosotros mismos y de los seres que nos rodean.

Por eso se dice que la Llama Triple, los chacras y nuestra Aura constituyen el Sello de nuestro nivel de ser como Seres de Luz. Es el Sello ante los hombres y ante Dios... allí está escrito, se dice, nuestro pasado, presente y futuro. Recordemos que el Aura constituye nuestras vestiduras, y ellas deben estar limpias, porque constituyen el Traje de Bodas del Alma Crística, pero muchos, por ignorancia o por decisión propia, se conforman con unas vestiduras raídas y mugrientas, lo que dice de los vicios, malas costumbres y malos comportamientos. Queremos enfatizar sobre la necesidad de vestirnos con unas vestiduras puras, limpias, lo que simboliza la Presencia de Cristo actuando en nuestras vidas...

Recordemos las palabras de Jesús: “Vuestra Luz ha sido escondida dentro de una nube oscura, os habéis encariñado con la ropa inmunda que vestís”.
Así nos dice Kut Humi en “El Aura Humana”: “Vuestra aura, el vestido que Dios os dio, fue diseñada para intensificar Su amor. No la desgarréis; no la abráis por la fuerza con descuido; mantenedla ceñida a vuestro alrededor como una mantilla de amor y luz”.
Y el Salvador dijo: “Bienaventurado Tomás, esta Luz visible brilla sobre ti no para mantenerte aquí, sino para hacer que te vayas. Cuando todos los elegidos dejen a un lado su naturaleza animal, esta Luz se retirará al Reino de su Ser, y su Ser le dará la bienvenida debido a su excelente servicio”.
Pero no estamos hablando de la muerte, sino cuando dejemos a un lado nuestra naturaleza animal, que tanto queremos y cultivamos. Seamos claros, una persona puede morir y continuar con sus vestiduras sucias, y esta clase de ropas no le sirve para entrar en el Reino de los ángeles de Dios. Continúa en el Reino de los muertos. Pero, algún día, la Luz debe regresar a la Luz.
Así que esta Luz es la que nos permite realizar los diferentes niveles de Ascensión en el Reino de Dios, dependiendo de los niveles de pureza y de los niveles vibratorios de nuestras propias energías y de nuestra propia luz. Estamos hablando de cantidad y calidad de nuestra luz: una luz que crece en expansión, y que crece en pureza. Este es el hombre transformándose en ángel, es decir, entrando al Reino de Dios, entrando al Corazón de Dios. Este es el Hijo de Dios regresando a Casa, vestido con el traje apropiado para la fiesta, preparada por el Padre para su hijo pródigo.
Así que aquí llegamos a nuestro objetivo: trabajar para la Ascensión Crística y poder decir algo que pudimos haber dicho hace muchos siglos atrás: “Yo y mi Padre somos Uno”. Digámoslo ya y trabajemos para manifestarlo en nuestros actos. Cualquiera que renuncie a su naturaleza animal en sus hechos, se convierte en un elegido.
Nuestra "Escuela Yo Soy la Luz" está en capacidad de preparar a la humanidad para que cada quien realice sus procesos de Ascensión, pues disponemos de la información adecuada dada por los diferentes Maestros Ascendidos y que compartiremos con ustedes en forma totalmente gratuita, sin pensar en absoluto en tomar un peso de ustedes para nada. Pero recuerden: enseñamos, pero no damos consejos, ni andamos aconsejando ni leyendo las cartas ni el tabaco. Enseñamos, mostrando el camino en la forma más simple posible, sin tecnicismos ni complicaciones. No somos maestros ni iniciados, somos seres comunes y corrientes con responsabilidades, trabajando, comprando y vendiendo, riendo, llorando, amando, pero eso sí, en nosotros se cumple que “vivimos en el mundo pero no pertenecemos a él”, con lo cual decimos que vivimos en el mundo como cualquier vecino o amigo, pero no vivimos el mundo egóico del vecino o del amigo, vivimos el mundo de nuestro Señor para honra y gloria de nuestro Padre que está en los Cielos. Esta aclaración se parece más a lo que también esperamos de ustedes los que aspiran por Voluntad de Dios a realizar los diferentes niveles de la Ascensión Crística, tal como lo ejemplificó el Cristo, y tal como lo sabrán ustedes de las enseñanzas de los diferentes Maestros Ascendidos, ellos sí son los maestros, nosotros somos sus amigos y, si así lo quieren, sus instructores. En realidad, esto es lo que mejor sabemos hacer: enseñar, instruir... si nos pide un consejo, le diremos: la enseñanza es ésta, puedes aplicarla y será tu solución. Sabemos que todo lo que nos pasa o sucede es para darnos una enseñanza, nada hay tan grave ni la muerte, si es necesario que de ella aprendamos. Pero no vamos a pensar en la muerte sino en la vida que es eterna, o sea que la muerte realmente no existe sino que es un proceso de cambio y transformación para mejorar, si así lo queremos por el libre albedrío... si usted decide aprender por el proceso del karma, del dolor, del sufrimiento y la muerte, pues ese es su libre albedrío, y nadie puede hacer nada en contra de esa decisión. Nosotros enseñamos a trascender todo esto, para eso nacimos y esa es nuestra decisión. El libre albedrío no lo utilizamos para sufrir sino para trascender el sufrimiento y vivir una vida libre de todo apego egóico.
Detrás del cuerpo físico está el Cuerpo Energético el cual está conformado por los centros de luz y el Aura, donde se encuentran todos los principios crísticos, y es definido por su nivel vibratorio y por su pureza. Recordemos que este Cuerpo Energético no envejece, no muere, es indestructible, es eterno, y eso es lo que nos define realmente como seres de luz que somos...

El ser humano está definido por este SELLO, no tanto por su personalidad exterior. Su verdadera personalidad está definida por este SELLO, en este mundo o en cualquier otro plano o dimensión, en el mundo de los muertos, o en los mundos de luz.


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Visitar: http://escuelayosoylaluz.blogspot.com 

Escuela Yo Soy la Luz
 

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